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Lo primero, comer. Sí, pero todos
Y saber también, digo yo. Porque si sabes aprendes y te formas opiniones sobre lo que ocurre o lo que deja de pasar. Vamos que te crece el criterio.
Lo contrario es como vivir en una pocilga, esperar a que te proporcionen la ración de pienso para engordarte y acabar en ristra de choricillos.
Escribo lo anterior porque es cierto que muchas personas, dedicadas a la promoción y distribución de cultura, sobre todo de espectáculos, se encuentran con ese tipo de respuesta: “No, mira, no sabes cuánto lo siento. No, no; no vamos a programar porque desde luego, date cuenta, lo primero es cubrir otras necesidades. Lo primero es comer, y luego…”. A quien hace la oferta, se le ponen los ojos, nunca mejor dicho, como platos y responde: “Perdona, pero nosotros también queremos comer”. Se tensa un pelín la situación. “Claro que tenéis que comer, pero vamos que yo no tengo nada en contra de eso ni de vuestro espectáculo, que hasta me puede parecer bien, el espectáculo digo, pero que tú me contestes que vosotros queréis comer también… ¡Y yo qué sé quiénes sois vosotros!”. “Yo soy quien distribuyo, también están, el autor del texto, la editorial. El productor del espectáculo, su ayudante que es una chica estupenda, el escenógrafo, tres actores y dos actrices y el director, que no tuvo ayudante porque no llegó el presupuesto y los técnicos de montaje que además se encargan del sonido y la iluminación, y… “Pues sí que hay gente, sí”, “Y la imprenta…”. “No, no sigas. Si yo no digo que no, pero lo que hay es lo que hay. Y además con tanto personal no haríais nada si os contratara una función”. “Sí es muy importante para la compañía, porque una de aquí y otra de más allá…”. “Mira que tengo prisa, que me espera el técnico de mantenimiento… me llamas y en todo caso si queréis a taquilla, pudiera ser, pero acuérdate que hay tasa, ya te lo dije por teléfono. Que venga el público que venga, la tasa hay que pagarla. Y después os lleváis la taquilla enterita”.
Esto que parece un sainete, no lo pretendí, es una realidad dolorosa porque se está cercenando una posibilidad de enriquecimiento muy importante en miles de poblaciones que por distancia u otras contingencias, no pueden acudir a los grandes núcleos a compartir cultura. Tampoco hay excesivos recursos para hacerlo. Pero creo que quien puede, si además de comer pensara, quizá la solución, o una aproximación a las soluciones, estaría asomando y todo sería menos malo. Pero el círculo se cierra cada vez más. Es más estrecho y el invierno, presumiblemente, se intuye frío, muy frío.
Darle cuerda al amanecer,
empujar un poco al Sol,
al buen día meterlo en casa.
Silba la calandria y nos sorprende en vela,
amuchados, con ganas de seguir.
Estación claridad, vamos llegando.
¿Llegaremos todos? Y cuándo…
Me apetece muchísimo tener presente estos versos de María Elena Walsh. Y otros tantos de millones de versos y poemas llenos de esperanza. Si se te ocurren algunos, me los envías.
Edición número 15 de la Feria de Ciudad Rodrigo en 2012..
Acabamos siendo parte de las memorias ajenas. Duramos mientras se nos recuerda. Nos prolongamos.
Rosa María García Cano, por motivos personales, no estuvo al frente de la Feria de Teatro de Ciudad Rodrigo 2012. Se alojó en la memoria de miles de personas para seguir sin estar estando.
Y como siempre en cada una de las ediciones de esta singular Feria de Teatro, el público llenó los espacios con el entusiasmo tan expectante como en la primera edición.
Pero al igual que en otras convocatorias o en el simple devenir de los quehaceres de la vida cotidiana, flotaba en el ambiente como una miaja de melancolía sin llegar a la tristeza. No había la misma bulla en las hileras de personas esperando la entrada a los espectáculos. No, no; era diferente. ¿O serían mis ojos, o mi ánimo?
Cualquier Feria, Festival o programación con La Chana Teatro, dentro, me gusta más. ¿Qué se puede decir de la sabiduría y el humor de Jaime Santos?. Y el buen hacer, en la trastienda, de Áurea. Su espectáculo “Gaudeamus”, dicen que basada en “El licenciado vidriera”, de Miguel de Cervantes, es un prodigio de ingenio y un trabajo estudiado y cuidado en la elaboración de la propuesta y de las múltiples situaciones que si es verdad que existe la tan buscada y pronunciada excelencia, aquí la tienen quienes andan en su búsqueda y dicen no encontrarla y cierran teatros y programaciones. La tienen en La Chana Teatro, como en otros equipos que al igual que estos salmantinos, hacen lo fácil y gozan con su trabajo. La Chana que conocí hace unos treinta años me sigue entusiasmando. ¿Por qué será?
Creo conocer todos los trabajos de Nao d’amores, creados y dirigidos por Ana Zamora. No me ha decepcionado nunca. En sus propuestas hay trabajo, ternura, emoción y una cantidad enorme de honestidad. “Farsas y églogas”, de Lúcas Fernández, sobre el escenario del Teatro Nuevo, nos llenó de alegría, de vida y de color. Los intérpretes se acoplaron con cierta dificultad en el espacio, justo justísimo, pero lo solventaron a cada momento con mucho oficio, pero aún así, no dejó de ser una magnifica propuesta, una más, en el buen hacer de esta compañía y de la sabia batuta de su directora.
Dos espectáculos con propuestas diferentes pero con una intención común: la violencia. “20 de noviembre”, de Lars Lorén de Rayuela Producciones y “Lylia forever”, adaptación teatral de Hansjörg Betschart basada en la película de Lukas Moodysson, producción de Teatro del Azar.
La producción de Rayuela, dirigida por Nina Reglero, se desarrolló en un espacio nuevo en la Feria, Espacio en Rosa, y que estaba muy acorde con la historia que se quiso contar y logrando el impacto pretendido sobre el público que, en definitiva, éramos algo así como la escenografía. Tremendo esfuerzo del protagonista, Raúl Escudero
Teatro del Azar, ofrecen una propuesta en continua transformación para crear diferentes atmósferas y resaltar escenas y situaciones límites.
Me gustó ver a Ana I. Roncero y Mercedes Asenjo, en escena.
Personalmente creo que la violencia está más en la causa que en el efecto. Si de teatro hablamos, claro.
Y mi más sincero aplauso para ambas propuestas. Al menos arriesgan y rompen con lo de siempre.
“Tres en línea”, de Fulgen Valares, para Samarkanda Teatro, de Almendralejo, Badajoz; es una propuesta ya usada en otras producciones. Compañía que llega a un teatro y algún motivo impide que se desarrolle por el cauce normal la representación. La compañía implica al público en el conflicto.
La diferencia del trasunto está en las tres actrices que lo interpretan, Piedad Gallardo, Olga Lozano y Paca Velardiez. Tres eran tres y las tres son muy buenas. Excelentes actrices.
Y terminó la edición número 15 de Ciudad Rodrigo y se ensordecieron las bellísimas piedras de Iglesias, murallas, catedrales, casas de la antigua nobleza, castillos…
Isidro Rodríguez Gallardo
redaccion@elespectaculoteatral.es






