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Blanca y transparente,
por Isidro Rodríguez Gallardo


isidro rodríguez gallardo"Sólo la verdad nos salva del delirio, no miento y no lo voy a hacer nunca, porque si no eres fiel a tu corazón estás perdido" Blanca (y transparente) Portillo


Tan sólo hace unas semanas que pasé unas horas en Mérida para vivir un sueño que es deseable que se materialice sobre los escenarios. Y hablar de este tema en una ciudad que casi es por entero un magnifico escenario, pues como que te da animo, ¿no?. A los tres "conspiradores", nos llenó de buenas vibraciones. Pero teníamos un regustillo extraño con todo lo que ha ocurrido en el pasado Festival de Teatro. Bueno, lo que ha ocurrido o lo que se ha contado de la organización en cuanto a producción y dirección. No dábamos crédito ninguno a algunas opiniones o comentarios desafortunados sobre Blanca Portillo. No, ni de lejos

Creo que quien no habla bien, insinúa o especula, no sabe de quién habla.. ¿Alguien puede creer que una actriz del recorrido de Blanca Portillo se va a meter en esos trigales? ¡Venga hombre, venga! El mal viene de mucho antes. De eso sabemos bastante los nacidos en esa tierra y que vivimos fuera de ella; sabemos lo que es, una y otra vez, plantear la posibilidad de poder desarrollar un proyecto y volvernos con la mayor de las amarguras, porque ni tan siquiera se molestaban en leerlos, porque... Y ahora dicen que Blanca…

Vamos a ver: ¿Han visto una película que se llama "Volver"? ¿Sí? ¿Se acuerdan de un personaje que se llama Agustina? Enferma de cáncer que le dan un aplauso en un programa cutre y que la cumbre de la película es ella, Agustina, sola en la calle, calle de Las Bernardas, en Almagro, mirando por donde le llega la soledad absoluta. Esa secuencia es una obligada referencia en la historia del cine. Esa pequeña secuencia la puede hacer una actriz como Blanca y esa actriz es incapaz de hacer trapacerías y asuntos turbios por la sencilla razón de tener la posibilidad de hacer todas las Agustinas que le vengan en ganas. Y cuando no, pues dirige, crea y recrea.

"La avería", Dürrenmatt- Fernando Sansegundo Es un placer indefinible cuando uno tiene la suerte de compartir, como espectador, un espectáculo inteligente. Y lO es porque quién lo dirige tiene sabiduría y mucha verdad, y una capacidad de trabajo impresionante. Y la persona que crea, es ella: Blanca (y transparente) Portillo. Porque es clarísimo que hay personas que dirigen, pero yo me quedo con las personas que crean, que inventan, que tienen sensibilidad, que saben del bien y del mal, de sentimientos derechos o torcidos, y que a la postre son personas generosas porque todo, desde el resuello, la fatiga, el sudor, todo, todito todo, lo regalan, lo entregan a los receptores en un ejercicio inconmensurable de generosidad.

La actriz y los actores, oigan, son de verdad. Sin reservas. Sus creaciones también, no podría ser de otra forma, son inteligentes y con mucho trabajo a las espaldas y siempre arriba, arribita del todo, sin flaquezas, lejos del teatro-televisión que nos inunda y nos corrompe el alma. Dürrenmatt, Fernando Sansegundo, Mar Navarro y Andrea D'Odorico, cuatro pilares que la directora ha exprimido hasta el fondo y pienso que ha sido con exprimidor manual, nada de licuadora eléctrica. Por eso Sansegundo crea, a partir de un libro maravilloso y un tanto escaso, un monumento de dramaturgia. Roberto Cossa escribe en uno de sus textos: "La literatura es un arte cuyo único secreto está en que la palabra alcance la altura de la imagen". Perfecta comunión de Sansegundo con la altura de imagen que Andrea nos propone después de extraerla de las palabras y así nos regala una propuesta escenográfica que es tan maravillosa como sugerente. Sobre Mar Navarro, cualquier función con ella dentro me gusta más, porque ella no está en todas, está en las que tiene que estar

Y la luz y el vestuario, y etc., etc...

Gracias mil, Blanca (y transparente) Portillo. Muchas gracias. No les voy a contar "La avería". No. No voy a escribir de claves, de intenciones o de significados. ¡Qué no! Sólo les digo que corran, que busquen dónde se representa "La avería" y que lo vivan, porque ocasiones como estas son muy escasas, cada vez menos frecuentes y se pueden contar con los dedos de media mano.

Catorce años acudiendo a la Feria de Teatro de Castilla y León . Y este año de Bejar a Ciudad Rodrigo por toda la sierra, casi rozando Peña de Francia. Un paisaje impresionante para ir tranquilo y sin prisas. Siempre que llego a esta ciudad, pienso que no sería capaz de vivir en un lugar donde las piedras tienen tanta historia. Pero al poco, no se qué me ocurre que me encuentro de maravilla. ¿Será que me convierto en piedra? Pero no es el caso, porque con el trajín de ir de un lugar a otro viendo teatro, aunque allí esta todo a mano, me siento integrado. Sin problemas. En cuanto a la programación de espectáculos sorprendió uno de los recitales en el Claustro de la Catedral. Con once años –me dijeron que esa es su edad–, a Amos Lora, guitarrista, se le conoce como "El niño prodigio del flamenco". Y se hace justicia. El recital que ofreció en el Claustro de la Catedral fue como un sueño que provoca la sabiduría de este gran guitarrista. Estudia en Salamanca como un alumno cualquiera y creo que se desplaza a Madrid dos tardes en semana. Su padre, Manuel Lora, profesor de música, le cuida y le protege. El Claustro se llenó de gracia, de armonía, de magia. Sólo faltó que las campanas de la Catedral voltearan en el aire. Y creo que lo hicieron. O quizá lo soñé, porque Amos Lora, con su arte, me hizo volar muy por encima de los inhiestos cipreses del glorioso Claustro.

Y ese jueves 25 de agosto fue mágico, porque si el atardecer se cubrió de gloria con el maestro guitarrista de once años y su "pandilla" de acompañantes, esa mañana del mismo día nos llenamos de esperanza contemplando y participando en un espectáculo de danza interactiva de la Compagnia TPO llamado "Farfalle-Mariposas" –así figura en el programa de la feria–. El espectáculo está dirigido a niñas y niños, ¡lástima que los mayores no podamos regresar, aunque sólo fuera por unos minutos, a la infancia! La propuesta escénica es completa para lo que persigue, con una técnica para nada agresiva y sí muy estimulante y perfecta en el acompañamiento de la luz, el espacio y la música.

Y más cosas de este encuentro; el merecido homenaje a Fernando Urdiales por su propia compañía, Corsario, y sus componentes a tope de emotividad y de acierto, sobre todo para los que hemos visto la totalidad de su trabajo. Teatrapo, presentó "Drakomanía" por las calles y plazas de la antigua Mirobriga, volviendo a recuperar su mejor tono en esta disciplina, tan dura, como es la calle. El afán de José Fernando Delgado es inagotable, como productor de los espectáculos de su Teatrapo y este último trabajo se merece el reconocimiento del esfuerzo y la consecución de un más que buen trabajo.

Isidro Rodríguez Gallardo
redaccion@elespectaculoteatral.es

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