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La Técnica, instrucciones de uso,
por Jordi Planas


isidro rodríguez gallardoSobretitulado, surtitres, supertitles, Übertitel, sopratitoli…
(parte 2)

Hablábamos, en la anterior entrega, acerca del papel del sobretitulado en la circulación de la obra dramática en la Europa de las mil lenguas. Además de las dificultades de dramaturgia que vimos entonces (estructuración en frases cortas, sinopsis de contenidos, aspectos plásticos relacionados con el dispositivo escénico…), para el éxito de la representación deberemos abordar otros aspectos de tipo técnico y determinar qué dispositivo nos permitirá hacer llegar al espectador el texto en mejores condiciones.


LLos equipos deberán realizar dos funciones:
• Gestionar el texto (durante la traducción; ajustes durante los ensayos; lanzamiento durante la representación y almacenado)
• Mostrar (presentar) el texto al espectador. Los primeros sistemas de sobretitulado se basaban en la proyección de diapositivas. Los títulos se creaban pacientemente en un ordenador y, una vez impresos en papel, se fotografiaban con película negativa de alto contraste (lith), obteniéndose así caracteres blancos sobre un fondo negro muy denso.

Durante la función, los proyectores de diapositivas presentaban dificultades a causa de la lenta cadencia de cambio y la escasa potencia de la proyección. El uso simultáneo de varios proyectores que se repartían el trabajo permitió acelerar el ritmo de presentación de los textos, pero cuantos más proyectores y carros cargados de dispositivas se preparaban, con mayor frecuencia se atascaban. El resultado era a menudo catastrófico, ya que se perdía la sincronía con la escena y era muy laborioso recuperarla.

La gestión de la secuencia se hacía de forma manual siguiendo el guión escrito en papel y pulsando el botón de avance de diapositiva según la numeración establecida. ¿Podemos imaginar la dificultad de corregir o alterar una frase cuando se disponía de cientos de diapositivas instaladas en sus respectivos carros?

Se hacía necesario encontrar un sistema que permitiera una mejor y más ágil gestión del texto. Aparecieron así los primeros programas informáticos especialmente concebidos para ello, frecuentemente desarrollados a medida para los teatros y empresas que los solicitaban. La idea central es utilizar las ventajas del procesador de textos junto con las de la base de datos, con el añadido de rutinas de llamada y presentación de los títulos. De esta manera se pueden confeccionar y almacenar las distintas "diapositivas" llamándolas a escena a nuestra conveniencia. Los programas profesionales para subtitulado y sobretitulado disponen de presentaciones de pantalla con diversas ventanas en las que podemos seguir el texto original, el texto traducido, el texto proyectado, el siguiente en entrar, el orden de la secuencia etc. Al mismo tiempo proporcionan herramientas para la edición de la secuencia y el desplazamiento a lo largo de la misma de forma ágil. El texto es almacenado en diversos formatos específicos que permiten el intercambio y edición de ficheros. Al mismo tiempo podemos también contar con ayudas como corrección ortográfica, diccionarios, distintos tipos de letra y formatos (color, cursiva…), contador de caracteres, partición de palabras, etc.

En el audiovisual, el subtitulado se sincroniza mediante códigos de tiempo y se ejecuta de forma automática durante del visionado. Sin embargo, en el espectáculo en vivo la sincronización automática no es posible: el operador debe lanzar los textos de forma manual durante la representación. Esta característica, lejos de ser un inconveniente, comporta la ventaja añadida de la facilidad de corrección en caso de variaciones o errores cometidos por los artistas en escena.

Los programas más sencillos que podemos utilizar hoy en día para situaciones de poco compromiso, son del tipo PowerPoint o similares. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no son programas concebidos para el sobretitulado. En ellos, la gestión de la secuencia no es cómoda ya que al intercalar o suprimir textos se pierde la numeración establecida, haciendo muy compleja la gestión de la secuencia de proyección. Como alternativa, encontraremos en Internet, –además de los programas profesionales–, algunos programas de subtitulado adaptables al sobretitulado, la mayoría de ellos de código libre.

La segunda parte del sistema de sobretitulado es la que tiene como función la presentación del texto al espectador. Actualmente se utilizan de forma mayoritaria dos tipos de sistemas de visualización: la proyección del texto proporcionado por el ordenador mediante un videoproyector o la visualización en una pantalla de LEDs (como estamos habituados a ver en los centros comerciales).

La ventaja de la videoproyección es la gran calidad de la imagen obtenida y la posibilidad de utilizar distintos tipos de letras y colores. Su punto débil es la luminosidad. Debido a que se trabaja con la luz reflejada por la superficie en la que se proyecta, ésta se ve fácilmente afectada por la luz reverberada del escenario. Contrariamente, al tratarse de luz emitida en lugar de reflejada, la pantalla de LEDs es mucho más brillante pero suele estar limitada en cuanto a tipos de letras y colores. Además, la pantalla de LEDs se presenta como un elemento con estética propia que puede entrar en colisión con el dispositivo escénico.

Ambos sistemas presentan el problema del emplazamiento. En el caso del videoproyector, éste puede situarse en cabinas de proyección o control, e incluso en los mismos soportes que los focos de sala. Las pantallas de LEDs, aunque son más pesadas que una simple pantalla de proyección, tienen mayor facilidad de colocación al no tener que ir emparejadas con un proyector.

En la disposición de las pantallas es preciso cuidar el confort de lectura de todos los espectadores sea cual sea su ubicación en el patio de butacas. Si los títulos se proyectan en el interior de la escena, integrados en la escenografía, el espectador los seguirá con comodidad y no se verá forzado a apartar la vista de la acción. Si los títulos se encuentran en la parte superior de la embocadura, la facilidad de lectura dependerá mucho de la posición en platea. Para el espectador de las primeras filas, levantar la vista para seguir el texto, aparte de representar una continua distracción del desarrollo del espectáculo, resulta francamente incómodo (no en vano, una de las empresas pioneras en el sobretitulado de teatro vinculada al Festival de Teatro de Aviñón, bautizó su sistema con el adecuado nombre de "Torticoli"). Si el presupuesto y el dispositivo escénico lo permiten, emplazar varias pantallas cubriendo todos los ángulos de visión del espectador puede ser la solución.

No quisiera concluir sin hacer mención a otros sistemas de uso individual como las pequeñas pantallas situadas en el respaldo del asiento delantero. Se están realizando también algunos experimentos de difusión a través de teléfonos móviles, tabletas, etc. que, como las pantallas en el asiento delantero, presentan el problema de la ubicación fuera del campo visual del escenario y la contaminación luminosa entre espectadores. Sin embargo abren un enorme campo de posibilidades al dar acceso al espectador a mucha más información, sustituir al programa de mano y abrir el camino hacia la interactividad. Veremos que desarrollos nos depara el futuro de la mano de las nuevas tecnologías.

Jordi Planas
latecnica@elespectaculoteatral.es

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